Siempre hay tiempo para un sueño
21 feb 2012
20 feb 2012
7 feb 2012
3 feb 2012
El amor...
Bueno he encontrado el siguiente texto y me ha gustado mucho... así que lo he querido copiar aquí..
Que ciertoo...
Ahí va:
Hoy, mientras conversaba con una buena amiga, tocamos un punto sumamente importante. Ella me comentaba que en conversaciones con su círculo de conocidos, estos le comentaban que se sentían deprimidos, vacíos porque a su criterio hoy en día es prácticamente imposible encontrar a una persona con la cual realmente puedas llegar a tener una absoluta entrega.
Mientras discurríamos sobre el tema me comentó algo que me pareció muy curioso, me dijo: “David, muchas de las personas que conozco cometen el gran error de apegarse a una persona, no tanto amarla”.
Me quedé pensando e incluso reflexioné tocante a este punto que ella me señaló. Efectivamente, eso es así. Hace escasos días conversaba con una amiga a la que hacía mucho que no veía, la cual me comentaba lo siguiente: “Estoy deprimida”, y analicé, es curioso como esta es la respuesta más popular que recibo cuando hago la misma pregunta a diferentes personas, ya sean amigos que buscan consulta en la Página de la Vida o con amigos de toda la vida.
Cuando pregunto el motivo de la depresión, la respuesta siempre es similar, y eso no deja de sorprenderme... Usualmente es algo así como “me siento solo...”, “no tengo pareja...”, “necesito a alguien en mi vida”.
Amigos, podemos lamentarnos en que ya sea en este momento o en un momento determinado nos sintamos solos, tal vez la falta de otro ser –una pareja real- en nuestras vidas, deja en la misma una sensación de vacío y soledad.
¡Que si lo sabré yo! Que por mucho tiempo la tuve de compañera al grado de llegar a pensar que sería mi eterna compañera.
Ahora bien, con esto no quiero decir, ni implico para nada, que la soledad es mala, no. Tú la buscas a ella antes de que ella te encuentre a ti, y si la sabes manejar, y ella no se hace con las riendas, es de sumo beneficio a tu espíritu.
“¿Cómo lo hago para no sentirme tan solo?” Me preguntaba un amigo de la Página. “¡Necesito el amor a la voz de ya!” Me pareció tan interesante ese comentario que le pregunté si realmente estaba dispuesto a hacerle daño en ese extremo a la pareja que aún no tenía y a la que ya estaba dañando. Él se sorprendió ante tal comentario, y me preguntó que quería decir.
Mi respuesta es simple: “Si estás pensando sólo en tus necesidades emocionales, en el momento que llegue tu pareja te centrarás tanto en tu propio “yo” que te impedirá ver las necesidades que tendrá tu pareja, la vas a asfixiar, aún no la tienes y ya estás pensando en ¡sacarle provecho para tu propio beneficio!
Es curioso pero muchas personas están tan desesperados por encontrar tanto al amor que su misma obsesión las ha cegado tanto como para no darse cuenta que lo tienen enfrente. Así como lo tienes tú, como lo tengo yo. El amor es tan esencial en nuestras vidas que lo llevamos dentro de nuestra persona y aún no lo hemos descubierto, ¿qué tristeza, no?
Es como el que tiene un tesoro enterrado en su casa, y por no trabajar un poquito nunca lo encuentra. Lo mismo sucede con nuestro amor interior, lo llevamos dentro de nosotros mismos pero a veces lo esperamos que venga a dárnoslo otra persona y, por desgracia, nos pudre el corazón, tal y como suena, puesto que nos vuelve egoístas y ciegos.
Descubre el amor pleno que llevas en ti, para que puedas compartirlo con los demás, tal vez ya tienes ese amor que tanto esperas y vives en un mundo de tinieblas espirituales las cuales te han impedido que disfrutes su resplandor.
El amor se palpa de diferentes formas, tiene diferentes estructuras, pues tiene a un buen arquitecto el cual lo ha diseñado a la perfección.
Pon atención a tu puerta, no vaya a ser que la estén tocando... y no te des cuenta.
Amar a un ser humano es ser suficientemente humilde como para recibir su ternura y su cariño sin representar el papel del que nada necesita, es aceptar con gusto lo que te brinda sin exigir que te dé lo que no puede o no desea.
Es vivir cada instante como si fuera el último que puedes compartir con el otro, de esa forma vivirás dentro del presente precioso, de tal manera que cada reencuentro sea tan intenso y tan profundo como si fuese la primera vez que la tomas de la mano, haciendo que lo cotidiano sea siempre una creación distinta y milagrosa.
Amar a un ser humano es también atreverte a establecer tus propios límites y mantenerlos firmemente; es respetarte a ti mismo y no permitir que el otro transgreda aquello que consideras tus derechos esenciales. Es tener tanta confianza en ti mismo y en el otro, que sin temor a que la relación se perjudique, te sientas en libertad de expresar tu enojo sin ofender al ser querido, y puedas manifestar lo que te molesta e incomoda sin intentar herirlo o lastimarlo.
Es reconocer y respetar sus limitaciones y verlo con aprecio sin idealizarlo; es compartir y disfrutar de los acuerdos y aceptar los desacuerdos, y si llegase un día en que evidentemente los caminos divergieran sin remedio.
Amar es ser capaz de despedirte en paz y en armonía, de tal manera que ambos recuerden con gratitud los tesoros compartidos.
¿Es difícil, verdad? Nadie dijo que fuese fácil, pero ábrete a todas estas bellas posibilidades, para que las explores profundamente y a la perfección.
No seas un ser muerto, que solo respira sin vivir, que solo ocupa un lugar en este bello ciclo llamado vida, date una oportunidad, una, dos o las que hagan falta, no cierres la puerta.
Toc, toc... ¡Te están llamando a la puerta!
¿Qué esperas a abrirla?
27 ago 2011
El proceso de aceptación
El odio es el sentimiento de desear el mal a una persona. Los grandes problemas que causan nuestras crisis generalmente van acompañados de este sentimiento. Desafortunadamente en esta etapa de la crisis es cuando más daño causamos y esto genera naturalmente una respuesta de daño por parte de las personas a quienes atacamos.
El mal que podriamos hacer no se refiere sólo a daño físico, también existe el daño psicológico que es mas sutil pero igualmente dañino.
Para romper con este circulo viscioso de odio es necesario hacer lo que se llama el trabajo de duelo que nos lleva a la aceptación. Se llama trabajo de duelo porque las etapas por las que uno atraviesa son similares a las de la perdida de un ser querido con el mismo resultado, la aceptación de que nuestro ser querido ha muerto.
Las etapas son las siguientes:
1 La negación. Es el choque, el abatimiento, el pánico total, el rechazo total a aceptar, de admitir la realidad. Uno hace todo lo posible por regresar las cosas a su estado anterior, hacer como si nada hubiera pasado. Los psicólogos dicen que la negación es un sistema de defensa para reducir la ansiedad cuando nos sentimos amenazados.
2 El odio. Cuando uno ha dejado de negar la realidad, pasa uno a la etapa de la cólera. Uno se reprocha a uno mismo o a los demás la perdida que acabamos de sufrir. Es por eso que uno debe ser prudente con los problemas que enfrentamos. La rabia que sentimos puede llevarnos a hacer un daño más grande del que ya está hecho, de tal forma que empeoramos la situación en lugar de salir adelante.
3 El regateo. Una vez calmado, uno intenta a toda costa evitar la pérdida. Uno regatea, se rebaja, se humilla con tal de no afrontar la realidad. A veces el regateo es positivo, cuando uno logra mediar realmente entre las pèrdidas de dos personas por ejemplo para ganar a largo plazo; sin embargo el regateo a veces es absurdo, uno ofrece pagar mucho más caro con tal de no sufrir la pérdida.
4 La depresión. Cuando uno al fin ve que el regateo no deja nada, que uno lucha sólo por evitar ver la dura realidad y decide uno dejar de esconderse, uno cae en la tristeza, es decir, una profunda depresión.
5 La aceptación. Uno se pone en paz con la realidad. La mira uno con respeto. Como si el dolor hubiera desaparecido, como si la lucha hubiera terminado. Uno es finalmente libre. Libre de quedarse, de irse, de seguir adelante, de tomar las decisiones que se imponen. Uno acepta la pérdida, pequeña o grande. Uno se ha adaptado.
Este proceso se llama proceso de duelo o de cura, si uno no pasa por estas etapas no será posible aprender de la experiencia vivida.
Uno podría quedarse atrapado en una de las primeras etapas lo que generaría una amargura espiritual que nos limita como personas para tomar lo bueno de la vida.
Entender no es lo mismo que aceptar. En mi proceso de crisis he ido entendiendo muchas cosas pero dentro de mí el ódio y la tristeza me indican que todavía habra mucho camino que recorrer. Las etapas son ciclos y no líneas. Quizas haya que recorrer varias veces estas etapas antes de llegar al final.
http://crisismasculina.chez-alice.fr/aceptacion.htm
10 may 2011
Respecto al conflicto
No hay que ceder en lo fundamental, estaríamos en otra actitud...acomodación, ser buena persona...
Otra cosa diferente es que se puede ceder en lo que es menos importante
Paco cascón
Actitudes ante el conflicto: Negociación
http://pacoc.pangea.org/documentos/_Cuadernos_completo.pdf
Otra cosa diferente es que se puede ceder en lo que es menos importante
Paco cascón
Actitudes ante el conflicto: Negociación
http://pacoc.pangea.org/documentos/_Cuadernos_completo.pdf
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
